A continuación, pasamos a detallarlos:
➔ La libertad, como opción personal del compromiso, tanto de las personas voluntarias como de las personas destinatarias de la acción voluntaria. Hacer voluntariado o recibirlo es una decisión personal. Una persona no debe entrar en el voluntariado por la insistencia de personas de su entorno si ella no lo ve claro.
De la misma forma, los servicios de voluntariado no se pueden imponer aunque desde el punto de vista profesional fueran muy recomendables.
➔ El compromiso social, que orienta una acción estable y rigurosa, buscando la eficacia de sus actuaciones como contribución a los fines de interés social.
El voluntariado está de moda en los últimos años pero la inclusión de una persona en el voluntariado no debería estar motivada por la intención de vivir una experiencia novedosa sino por la voluntad de comprometerse, con la estabilidad de la que cada cual pueda disponer, en mejorar algo de la sociedad.
➔ La participación, como principio democrático de intervención directa y activa en el espacio público y en las responsabilidades comunes y como generadora de ciudadanía activa y dimensión comunitaria.
Hay muchas formas de participar en la sociedad y el voluntariado es una de ellas. Conviene tener claro que el voluntariado siempre es una forma de participación, pero no todas las formas de participación son voluntariado.
➔ La solidaridad con conciencia global, que exige congruencia entre las actitudes y compromisos cotidianos y la eliminación de injusticias y desigualdades.
Uno de los principios inspiradores consiste en compartir desinteresadamente nuestro tiempo para aumentar cotas de igualdad entre las personas.
➔ La complementariedad respecto a las actuaciones de las Administraciones públicas, entidades sin ánimo de lucro o profesionales que intervienen en cada uno de los ámbitos del voluntariado.
Es imprescindible tener claro que el voluntariado no funciona por libre, de ahí la necesidad de actuar en coordinación y como complemento de planes de actuación de entidades y/o de profesionales.
➔ El reconocimiento a la riqueza y diversidad del voluntariado. Es importante sentirse “parte de” un movimiento solidario organizado que va mucho más allá de las acciones de cada persona voluntaria y más allá, también, del programa o de la entidad en la que se integra cada persona voluntaria.
➔ La autonomía en la gestión y la toma de decisiones. Cada entidad es libre para tomar sus propias decisiones siempre que respeten las leyes del voluntariado.
➔ La gratuidad del servicio que presta, sin obtener beneficio económico o material. Hacer las cosas por altruismo y solidaridad, sin esperar a cambio ninguna otra cosa que nos sea la profunda satisfacción personal que aporta el voluntariado.
➔ La eficiencia, que busca la optimización de los recursos, pensando tanto en las personas destinatarias de la acción voluntaria como en la acción voluntaria en su conjunto, en aras de la función social que ha de cumplir. Se trata de buscar el mayor y mejor resultado posible con lo que se hace.
➔ La igualdad de oportunidades de mujeres y hombres en todos los ámbitos de actuación del voluntariado, porque no estarían ajustadas a los principios de la acción voluntaria acciones que generaran cualquier tipo de desigualdad.
➔ La no discriminación de las personas voluntarias por razón de nacionalidad, origen racial o étnico, religión, convicciones ideológicas o sindicales, enfermedad, discapacidad, edad, sexo, identidad sexual, orientación sexual o cualquier otra condición o circunstancia personal o social. Lo mismo que sucede con la igualdad, todas las acciones de voluntariado deben respetar el principio de no discriminación.
➔ La accesibilidad de las personas con discapacidad, de las personas mayores y de las que están en situación de dependencia, porque es mejor una sociedad en la que quepan todos los ciudadanos que otra en la que queda fuera un porcentaje, por pequeño que sea.
➔ La confidencialidad y protección de datos respecto a la información recibida y conocida en el desarrollo de la acción voluntaria.
Es algo a tener muy en cuenta no solo por parte de las entidades respecto a los datos personales que manejen sino por parte de cada persona voluntaria respecto a la informaciones a las que tiene acceso en función de su acción individual.