En este apartado vamos a ver lo que hace que el voluntariado funcione. Sea cual sea su estructura jurídica, todo grupo de voluntariado en funcionamiento, tiene una estructura real y práctica, aunque no la viva de forma consciente. Para hacerla más comprensiva proponemos visualizarla con la imagen de un triángulo:

En el funcionamiento real de todo grupo de voluntariado emerge este triángulo básico que, aunque solo sea conceptualmente, es conveniente tener muy claro.

Pasamos ahora a describir el perfil de los tres vértices de este hipotético triángulo con el que pretendemos describir el esquema básico de funcionamiento de todo grupo organizado:

➔ Usuario/a : Es la persona, entidad o colectivo que recibe el servicio. El usuario no tiene por qué ser sólo una persona física. Puede ser una entidad que demanda el servicio de la persona voluntaria para un proyecto en el que no existen unos destinatarios directos de la actuación voluntaria, por ejemplo, un programa de la Agencia del Medio Ambiente o la colaboración con una O.N.G. para el desarrollo de proyectos en los países empobrecidos.

Puede ser también un colectivo, como cuando se organiza una actividad en el barrio para la comunidad o para un grupo determinado.

➔ Voluntario/a : Es la persona, que realiza el servicio, de acuerdo a su disponibilidad temporal, previamente determinada, de acuerdo también a las actividades elegidas, dentro de la variabilidad que le ofrece la entidad promotora del proyecto y en consonancia con las especificaciones concretas del programa del que se trate.

Mantiene una relación permanente con el coordinador/a, bien para informarse de posibles modificaciones en el servicio, o para comunicar, por su parte los avances o dificultades que se producen en la relación constante con el usuario.

➔ Coordinador/a : Si la presencia de la persona usuaria y de la voluntaria puede resultar evidente e indiscutible, la figura de la persona que coordina no siempre está tan clara.

En este sentido basta decir que, además de las motivaciones que tengan las propias personas voluntarias, el verdadero motor de un servicio de voluntariado es la coordinación. SI NO HAY COORDINADOR/A EL PROYECTO NO FUNCIONA.

El/la coordinador/a conoce plenamente las potencialidades de cada persona voluntaria y las necesidades de cada persona usuaria, siendo además portavoz de la filosofía de la entidad patrocinadora del servicio, razones por las que se le puede considerar como la figura clave, que actúa como puente entre unos y otros, asegurando una buena comunicación que garantice una satisfactoria coincidencia entre los objetivos y las realidades alcanzadas.

➔ Estos tres perfiles son los que hacen que el trabajo de voluntariado funcione.