Para considerar efectiva la baja de una persona voluntaria, es conveniente tener constancia por escrito de su renuncia.

Por eso, cuando manifiesta su intención de dejar de ser voluntario/a, se le entrega una hoja que una vez cumplimentada por el propio voluntario/a, sea entregada al coordinador/a y quede archivada. Si la persona voluntaria quiere manifestar, verbalmente o por escrito, las razones de su baja, puede hacerlo, pero nunca se le debe solicitar que lo haga.